Destination Europe

miércoles, 21 de julio de 2010

Los detalles

Analizar la actitud de cada persona es una tarea muy compleja, cada ser humano poseé los conocimientos y herramientas adquiridas en su hogar, en su lugar de estudio: escuela, colegio, universidad, entre otros. Además, los conocimientos adquiridos por cuenta propia; libros leídos, películas observadas, canciones escuchadas, juegos aprendidos, realmente es sorprendente como las sociedades han contínuamente evolucionado, pues comparar la vida en la sociedad feudal frente a la edad o era del conocimiento de cierto modo es apasionante. Medios de comunicación, herramientas de entretenimiento, problemas generados, dinero, deuda, necesidades generadas a partir del deseo que antes no existía, ruidos, computadoras, miradas, son tantas y a la vez tan pocas frases que antes no estuvieron, y son incapaces de describir como, por ejemplo se toca el cabello la muchacha que está junto a mi, o incluso me es muy difícil describir el perfume que usa mi jefa en el trabajo.

Tres amigas juntas, una de ellas tarareando la canción que suena en el alto parlante del café donde me encuentro: un salón de ocho metros de largo por diez o doce metros de ancho.
El salón está cubierto por cerca de cincuenta focos de neón qye dibujan sombras casi imperceptibles entre los ojos de alguien que no se fija en los detalles; ventanales de vidrio completamente transparentes denotan ese aire de seguridad y libertad que mucho agrada, figuras contorneadas de mujeres salidas de portadas de revistas, ojos color miel o azúl o café o negro demuestran un verdadero contraste con sus tonos de cabello, no deboran la comida servida en pequeñísimos platos solo disfrutan del momento: compartiendo una aména conversación con sus pares. Una débil sonrisa dibuja mi rostro, porque veo que me observan con curiosidad, me observan y sus miradas delatan la ganas de saber que es lo que escribo con tanta avidez, se van algunas y llegan otras, comen y conversan, saborean y reniegan, beben botellas con agua, se tocan la cola de caballo, algunas uniformadas delatando su condición de trabajadoras, otras sin embargo luciendo trajes entallados casi a la perfección. ¡Uy! Llegó la hora de clases. Nos vemos.

arrevoir!!!

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